
Reparación de puertas batientes
Brazos, pistones, bisagras y el retardo entre las dos hojas.
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Dos hojas, dos motores, un problema de sincronía
La batiente es la puerta de entrada de toda la vida: una o dos hojas que giran sobre bisagras verticales. Se automatiza con un motor por hoja, y ahí empieza lo particular de este equipo.
Cuando son dos hojas y se solapan al cerrar, el orden importa: una hoja tiene que cerrar antes que la otra, y al abrir el orden se invierte. De eso se encarga el cuadro de maniobra con un retardo programado. Si ese retardo se pierde —tras un corte de luz, un cambio de cuadro o una reprogramación mal hecha— las dos hojas se encuentran de frente en el centro y chocan. Es la avería más común de este tipo de puerta, y casi nunca hay ninguna pieza rota.
Los motores son de dos familias. Los de pistón empujan la hoja con un vástago; son compactos y baratos, y sufren mucho con hojas pesadas. Los de brazo articulado reproducen el gesto de una mano y toleran mejor el peso y los pilares anchos. La avería de uno no se parece a la del otro.



Averías típicas
Las hojas chocan o cierran en mal orden
Retardo perdido. Se reprograma el cuadro. Si además una hoja ha quedado golpeada, hay que revisar el brazo antes de dar por buena la programación.
Pistón que pierde fuerza o gotea
Los de tornillo sinfín se agarrotan cuando entra agua y se comen el engrase; los hidráulicos pierden aceite por la junta del vástago. El síntoma compartido es una hoja que abre despacio, se queda a medio camino o cede si hay viento.
Bisagras y pilar
Es la avería estructural de este modelo. Una hoja de hierro de dos metros hace mucha palanca sobre la bisagra superior, y con los años el pilar se abre o la bisagra se ovala. La hoja cae unos milímetros y empieza a rozar el suelo. Poner un motor más fuerte para vencer ese roce es un error que se paga con el motor siguiente.
Topes de cierre y apertura ausentes
Una batiente necesita topes mecánicos en las dos posiciones. Sin ellos, el motor fuerza contra la propia hoja al final de cada maniobra. Encontramos instalaciones enteras sin tope de apertura, y ahí el desgaste es constante y silencioso.
Electrocerradura
En hojas grandes o expuestas al viento se monta una electrocerradura que las mantiene juntas. Cuando falla, la puerta parece cerrada pero se abre sola con una racha. Suele ser suciedad o descuadre, no la cerradura.
Cuadro de maniobra quemado
Es la parte más sensible a las tormentas eléctricas. Si tras una tormenta la puerta no responde a nada —ni mando, ni pulsador, ni llave— empiece por ahí.
Antes de llamar
- ✔️ Desbloquee los motores con la llave y mueva cada hoja a mano por separado. Deben girar suaves y sin rozar el suelo.
- ✔️ Mire el hueco entre la hoja y el suelo en posición cerrada y en posición abierta. Si es distinto, la bisagra o el pilar han cedido.
- ✔️ Compruebe si el fallo es de una hoja o de las dos. Si es de una, el cuadro está bien y el problema está en ese lado.
- ✔️ Después de un corte de luz, pruebe el pulsador de pared además del mando: distingue un problema de radio de un problema del cuadro.
Presupuesto
Desplazamiento desde 40 €, diagnóstico incluido.
En estas puertas conviene decir por teléfono si el motor es de pistón o de brazo, y si es de una hoja o de dos. Con eso ya sabemos qué llevar.